De la manifestación y presencia del Espíritu de Verdad en la República Mexicana

Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del hijo del hombre.
(Mateo 24: 27)

Así como en los tiempos pasados, los lugares de Jerusalén y de Roma, fueron para la humanidad Tierras de promisión y fuentes de gracia en donde el Señor, vuestro Dios, se manifestó, a esta nación empequeñecida y humillada, le he señalado una elevada misión.

Yo fui quien señaló en aquel tiempo el lugar y la hora para mi advenimiento en cuanto hombre; también Yo he marcado el lugar y el tiempo en que vendría entre los hombres en la Tercera Era. Todo fue preparado con perfecta justicia y sabiduría.

Ved cómo la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y cómo nada es ajeno a mis designios y planes divinos.

Si lo queréis saber éste es el lugar señalado para mi nueva manifestación al mundo, en el que habríais de verme venir sobre la nube, delante de todos los pueblos de la Tierra.

No elegí a última hora a esta nación para mi nueva manifestación, todo había sido previsto desde la eternidad. Este suelo, esta raza, vuestros espíritus, han sido preparados por Mí, así como el tiempo de mi presencia también había sido marcado por mi voluntad.

Así como Cristo en aquel tiempo buscó el pesebre para nacer en cuanto hombre, hoy encontré este rincón de la Tierra dispuesto a oírme.

He preparado esta parte de Tierra, para que mi luz divina descienda en este tiempo entre sus moradores. Aquí vine a recordaros la Ley divina que como Padre os enseñé en el Primer Tiempo; aquí os he repetido mi palabra que como Jesús os diera, como el verdadero cantar de los cantares del espíritu.

Esta parte de la Tierra en que vivís, ha sido ahora la destinada para recibir el cumplimiento de mis promesas y designios. Aquí he venido a daros el tercero de mis testamentos.

Delicada misión tendrá que cumplir esta nación entre las demás de la Tierra; mas para ello, antes arrancaré de raíz toda mala hierba, haré que los hombres llenen su corazón de sinceridad,
de fraternidad y de luz. En lo espiritual, también habrá de dar ejemplo esta nación, pero es preciso que espiritualice su culto dando muerte al fanatiismo religioso y a la idolatría.

En vuestra Nación he cumplido mi promesa de volver entre los hombres, mas no por ello vayan a sentirse privilegiados entre el resto de la humanidad, quienes hayan tenido la gracia de escuchar mis enseñanzas, porque la esencia de mi palabra llegará a todo corazón a su debido tiempo.

Esta nación fue escogida para cumplir en esta era mi promesa, para que fuerais vosotros los testigos de la llegada y la partida de mi palabra.

Oh nación bendita donde he hecho llegar mi rayo de luz convertido en verbo!