Evolución y progreso espiritual

Humanidad: aquí tenéis un mensaje más del Divino Maestro, el cual os hará dar un paso adelante en la comprensión de mis enseñanzas; porque no debéis deteneros en el sendero del progreso espiritual.

Toda la existencia humana ha evolucionado. Su ciencia, su forma de pensar y de vivir, sus conocimientos, sus conquistas y sus ambiciones; sólo ha descuidado su parte espiritual, sólo al espíritu ha dejado en abandono, sin querer haceros cargo de todos los derechos que dentro de la vida tiene el espíritu. Y es por eso que hace muchos siglos vive la humanidad estancada espiritualmente.

Pero ahora, he traído en mis nuevas lecciones mayores enseñanzas que las de los tiempos pasados, porque encuentro en muchos, más capacidad en las mentes y mayor evolución en los espíritus.

Habéis tenido existencias de bienestar y complacencias, de esplendor y placeres, otras de vicisitudes y fracasos. Unas han servido de expiación, otras de experiencia, algunas para el desarrollo de la mente; otras para el de los sentimientos, y ésta que ahora tenéis es para la elevación del espíritu.

Llamáis a este tiempo Era de la luz, mas no porque sea hasta ahora cuando mi luz haya iluminado al espíritu o al entendimiento de los hombres, ella siempre ha brillado en todo espíritu. Soy el astro divino que no se oculta jamás, mas si ahora miráis que la luz espiritual vibra cual nunca en los hombres, ello se debe a que a causa de su evolución, ya pueden percibir con mayor claridad que en tiempos Pasados, la presencia de la vida espiritual.

Espiritualmente no sois niños, ya que no es esta la primera vez, ni la primera Era en que habitáis la Tierra.

Ahora os encontráis en aptitud de sentir y comprender mis enseñanzas, por elevadas que sean; no así en el Primer Tiempo, cuando para simbolizar la patria del espíritu tuve que entregar al pueblo una tierra, y para enseñarles la Ley hube de grabarla en una piedra.

Si evolucionáis constantemente, ¿Por qué había de traeros siempre la misma lección? Esa es la razón por la que mi arcano os revela en cada era, enseñanzas más profundas.

¿Quién hizo que el hombre desde sus principios buscase una orientación para sus actos? ¿Quién le hizo buscar en el fondo de su ser su esencia inmortal? El espíritu; él es quien le ha ido revelando que una naturaleza superior le anima y le ilumina.

El hombre, desde los tiempos más remotos de su existencia, aunque lentamente, ha buscado su origen, su esencia, la causa de su ser, el porqué de su permanencia en el mundo y la finalidad para la cual fue creado. Esto ha sido por medio del don de intuición, de revelación y por medio de su inteligencia,

Desde que se dio cuenta de que en él había facultades que lo diferenciaban de las demás criaturas, fue teniendo la idea de que a él le estaba reservado un destino más alto entre todos los seres de la Creación, y lentamente fue naciendo en lo recóndito de su ser, la intuición de un Dios, la existencia del espíritu y por lo tanto la necesidad de elevar un culto o tributo espiritual a aquel de quien se sentía proceder.

De ahí parte la evolución espiritual de la humanidad, evolución que no ha sido igual en todos los hombres porque éstos, divididos en razas y distanciados por nacionalidades, costumbres y lenguas, unos han avanzado más que otros, unos han tenido una forma de elevar su culto a Dios y otros han adoptado formas diferentes.

Para ayudaros en vuestra evolución, nuevamente mi palabra desciende hacia los hombres para indicarles la senda salvadora. Dulcemente tomo de la mano a los hombres de buena voluntad para encaminarlos hacia la luz, mostrándoles a cada paso en el sendero las bellezas nunca antes descubiertas.

Al hablaros de bellezas, no me refiero a las de la naturaleza, que para ello tenéis despiertos y desarrollados vuestros sentidos; os hablo de las bellezas de la vida espiritual, las cuales no conocéis, porque cuando no habéis sido fríos o indiferentes ante ellas, os conformáis con imágenes o formas creadas por la mente humana.

He tenido que prepararos para que podáis penetrar en mi santuario a escuchar una más de mis lecciones, porque que muchos necesitan impresionar primero sus sentidos, para que su espíritu pueda elevarse. Buscan sus ojos la imagen que pudiera hablaros de mi presencia, sus oídos están en espera de las notas musicales de los himnos para despojar al corazón de las preocupaciones terrenales, y hasta el incienso y el aroma de las flores creen que son necesarios para poder pensar en Mí, aunque sea por unos instantes. Mas como el conjunto de toda esa liturgia sólo la encuentran en el interior de los lugares dedicados a ese culto, fuera de ellos se sienten incapacitados para concebir o siquiera sentir mi presencia.

Ya no son vuestros ojos los que vienen en busca de una imagen que para vosotros pueda representar a la Divinidad; ya no son vuestros oídos los que vienen en pos de esas notas musicales que necesitabais para haceros olvidar momentáneamente las atracciones del mundo; ya no esperáis asistir a la celebración de un rito, para llegar a creer que sólo en aquel acto y en aquel lugar estoy presente.

Hoy llegaría a estorbaros cualquier objeto que se pusiera delante de vuestros ojos, y la mejor música os parecería demasiado pobre junto al concierto celestial de mi palabra, y en vez de que os ayudaran en vuestra elevación, podrían llegar a perturbaros.

Ayer estaba fuera de vosotros el altar que habíais elevado a mi Divinidad, ahora lo habéis levantado dentro del corazón. Vuestra ofrenda, que por mucho tiempo había sido material, ahora la habéis cambiado por una manifestación espiritual. Sabéis que ante mi vista es más hermoso vuestro amor que la flor más bella de vuestros huertos, y que el perdón que le otorguéis a un semejante, tiene ante Mí más valor que el tributo con el que antes creíais lavar vuestras manchas.

Habéis logrado evolucionar aunque sea un poco espiritualmente; si queréis que os dé pruebas de ello, Yo os pregunto: ¿Dónde están los dioses que ayer adorasteis? ¿Dónde quedaron las ofrendas y los sacrificios? Aun dentro del conocimiento del Dios verdadero, ¡cuántas modificaciones ha sufrido vuestra forma de pensar, vuestras creencias, cultos y prácticas!

No todos los hombres pensarán de igual manera al recibir esta luz, porque el tiempo de evolución no es el mismo en toda la humanidad. Unos llevan más tiempo que otros en el camino de la vida, también debéis saber que todos los hombres están retrasados en conocimiento y elevación, porque se han apartado de la senda de evolución espiritual.

El hombre se ha estancado moral y espiritualmente, ha forjado un culto hacia Mí y una forma de vivir que cree son las mejores, y ha caído en una rutina que hastía y fatiga a su espíritu, fanatizándolo en ritos y ceremonias materiales. En cambio ved el nivel de evolución en que se encuentran los reinos que forman la Naturaleza material, ved su orden, su armonía y su perfección.

Recibió el tributo de toda la Creación, desde los astros mayores hasta los seres menos perceptibles a vuestra mirada. Todo está sujeto a evolución, todo camina, todo avanza. Todo se transforma.

¿Por qué si la humanidad ha visto el desarrollo de la ciencia y el descubrimiento de lo que antes no hubiese creído, se resiste a la evolución natural del espíritu? ¿Por qué se obstina en lo que lo estaciona y aletarga? Porque no ha querido asomarse a la vida eterna.

Mirad como habiendo descendido a tanta imperfección, recorriendo los caminos del mundo en diferentes materias conociendo el fango y la impureza, fuisteis dignos de mi caridad; pero toda esa larga jornada fue la experiencia que vuestro espíritu recogió, para poder aquilatar el valor que encierran mis leyes y el valor que tiene la vida espiritual; para comprender que en la evolución del espíritu existe la grandeza y la satisfacción perfectas. Por eso siempre invito a los hombres a este camino, porque mientras no lleguen a él, les seguirá tocando el sufrimiento y los falsos placeres les seguirán azotando.

Soy el mismo Dios de aquel tiempo, vosotros también sois los mismos, mi enseñanza la misma también; sin embargo, vuestra evolución es mayor y por eso debéis buscar una comunicación y un culto más perfecto hacia vuestro Creador.

Sensibilizaos para que presintáis la vida espiritual y no os conforméis con el principio de vuestra evolución que eso es esta vida, porque sobre ella existen obras superiores.

No os detengáis jamás en vuestro progreso espiritual, así estéis en un mundo o en otro.

Sobre todos los hombres he derramado mi luz revelándoles la única verdad existente, pero ved cómo cada hombre y cada pueblo, siente, piensa, creé e interpreta de diversa manera.

Estos diferentes modos de pensar de los hombres, han originado sus divisiones, ya que cada pueblo o raza sigue diferentes caminos y alimenta distintos ideales.

Si en vuestro camino llegáis a observar a hombres que con sus obras o su manera de pensar, demuestran retraso espiritual ante mis revelaciones, no os confundáis, porque debéis saber que nunca han marchado al compás todos los seres. Confiad en que desde ahora estoy dejando para ellos, las palabras que habrán de despertarlos cuando el tiempo sea llegado.

Si todo se perfecciona, natural es que también vosotros evolucionéis. ¿Cómo es posible que sigáis imaginando a vuestro Dios en la forma tan limitada como lo concibieron vuestros antepasados? Ya no podréis vivir y pensar como aquellos que obraron de acuerdo con los ritos y preceptos que les obligaron a seguir.