Los errores están en el hombre y la mujer, la solución también

Por causa del libre albedrío habéis caído en faltas. También os digo que por ese don podéis corregir a tiempo vuestros errores.

Os he otorgado el don del libre albedrío y os he dotado de conciencia. El primero para que os desarrolléis libremente dentro de mis leyes y la segunda, para que sepáis distinguir el bien del mal, para que ella como juez perfecto os diga cuándo cumplís o faltáis a mi Ley.

Encontáis contradictorio con el amor del Creador vuestro peregrinar por esta vida llena de amarguras y vicisitudes, en la cual imitáis a los niños cuando están descontentos o enfermos. Vivís en un contínuo llorar por vuestros sufimientos, más éstos son el resultado natural de vuestras desobediencias y faltas a la Ley y del mal uso que habéis hecho de la libertad que mi amor os ha dado.

¿Qué os ha dejado vuestro libre albedrío, cuando lo habéis empleado para perseguir y buscar los placeres materiales? ¡Sólo dolor y desengaños!

Si el hombre o la mujer no detienen a tiempo sus insanas inclinaciones caerán en un abismo y en una fatiga total, en ese caos de odios, de placeres, de ambiciones no satisfechas, de pecado, de adulterio, de profanación a las leyes espirituales y humanas, encontrarán una muerte pasajera para su espíritu y corazón; pero de esa muerte, Yo haré que se levante a la vida verdadera. Yo haré que tengan su resurrección y en esa nueva vida, luchen por el renacimiento de grandes y nobles ideales, por el resurgimiento de todos los principios y de todas las virtudes, que son atributos y patrimonio del espíritu.

Cuán distinta es mi justicia de como la concebís vosotros, cuando creíais que vendría mi cetro a exterminaros por desobedientes a mi Ley, he llamado a los que más se han manchado para confiarles hermosas misiones y nobles cargos que les dignifiquen ante los demás y los salven de sus errores.

Aquellos que del fango, de la escoria o del egoísmo, se levanten a una vida de regeneración de su espíritu y de su cuerpo, los mostraré como un ejemplo de que mi Doctrina tiene luz y gracia para regenerar a los pecadores.

Dejad que el mundo vea que practicáis las buenas obras, mas no con el fin de recibir homenajes, sino tan sólo con el de dar buenos ejemplos y enseñanzas y dar testimonio de mi verdad.

¡Cuántos ejemplos dignos de ser imitados, podéis recoger de vuestros hermanos de otros tiempos! Su obra es como un libro abierto. Y vosotros ¿No queréis dejar escrito vuestro ejemplo? Yo tomaré vuestras obras que encuentre dignas, para presentarlas a vuestros descendientes. No recogeréis, hoy que vivís en materia, gloria ni veneración. Sed humildes y dejad que otros valoricen vuestras obras.

Escribid vosotros también vuestra historia, la cual quiero que sea imborrable por los buenos ejemplos que dejéis a las generaciones venideras.

Presentad delante de vuestros hijos buenos ejemplos que les sirvan de ayuda en su camino para continuar su ascensión hacia Mí. No porque los miréis en la infancia de la materia les concedáis poca importancia.

Trabajad para que tengáis paz, luchad intensamente en este tiempo para que dejéis un ejemplo de trabajo, de obediencia y de fe.

¿Es que no observáis los ejemplos que a cada paso os doy a través de la Naturaleza?

También os digo: que de los padres de familia que sepan elevarse y espiritualizar su vida, haré brotar hijos que traigan la salud y la fuerza en su cuerpo y un mensaje de sabiduría en su espíritu.

Hombres y mujeres: huid de los vicios para que vuestra sangre sea semilla fértil y los frutos del mañana sean agradables. Desde ahora moralizad vuestra vida, reconstruid vuestros hogares y unificad vuestra familia. Que el padre vaya en busca de su hijo que huyó de su hogar y los hijos busquen a quien les abandonó; que la esposa vuelva a los brazos del compañero y que el esposo que había renunciado a sus deberes, vuelva con su compañera y construyan una nueva y mejor existencia.

Haced cuanto esté de vuestra parte, que Yo no os pediré más de lo que podáis hacer.

No os aflijáis inútilmente; todo lo que creéis que os hace falta, lo tenéis con vosotros. Os he dado mi luz en el espíritu y por añadidura os he confiado lo necesario para conservar vuestro cuerpo. Todos los elementos os sirven, todo lo he creado para vuestro recreo y todo es provechoso si lo tomáis con medida. Otra es la causa de vuestro sufrimientos y desvelos. El espíritu no encuentra la paz en esa existencia vana que habéis forjado y os comunica su intranquilidad. ¡Si formáseis propósitos de verdadera enmienda, cuánto bien os haríais y cómo recobraríais la salu y la paz perdida!

Del mal uso del libre albedrío, han provenido todos los errores, caídas y pecados de la humanidad; pero son errores pasajeros ante la justicia y la eternidad del Creador, porque luego se impondrá la conciencia sobre las flaquezas de la materia y sobre la debilidad del espíritu, con ello vendrá el triunfo de la luz, que es sabiduría, sobre las tinieblas, que son ignorancia; será el triunfo del bien, que es amor, justicia y armonía, sobre el mal, que es egoísmo, libertinaje, injusticia.

Así como el hombre, con su regeneración puede crearse un mundo de paz espiritual, semejante a la paz de mi Reino, también con su perversidad puede rodearse de una existencia que sea como un infierno de vicios, de maldades y remordimientos

Quiero que cada uno comprenda mi palabra y se arrepienta de sus errores; que seáis los pecadores arrepentidos ante mi presencia, que vengáis en silencio, Yo no publicaré vuestras faltas, ni os delataré si no que os aconsejaré como el mas fiel de vuestros amigos. No toméis más los frutos prohibidos, ni lo que no os pertenece, no hagáis obras que os deshonren en la vida. Sed el varón o la mujer que viva con toda honradez y rectitud, como Yo os he enseñado.

Si una debilidad os hizo pecar, arrepentios ahora de vuestra falta. Dejad que mi caridad os limpie, mas quiero que vuestro arrepentimiento sea de limpio corazón.

¿Cuál es vuestro deber en la vida? Orar, meditar, regenerarse, luchar por vuestra evolución espiritual, destruyendo la ignorancia, el vicio, el fanatismo, en una, palabra, el mal que en tantas formas se manifiesta entre la humanidad.

Yo os ayudo, os consuelo y os dirijo, mas a vosotros toca hacer el resto. También os oculto el libro de vuestro pasado, pues si contemplarais sus páginas, lloraríais de pena y enfermaríais de tristeza. En muchos, sería tan grande su horror y su amargura, que se considerarían indignos de perdón y redención.

Ahí, en esas tinieblas, también brilla mi amor, impidiéndoos una agonía terrible y sin fin, Mas si conocieseis las páginas futuras del libro de vuestra vida, ¡cómo sonreiríais de dicha!