Armonía del espíritu, la mente y el cuerpo.

Hoy me exponéis vuestros sufrimentos para que los alivie y en verdad os digo, a eso he venido, porque soy el Divino Doctor. Mas antes de que mi bálsamo sea en vuestra herida, concentráos en la íntimidad de vuestro ser y examinad vuestro dolor, analizadlo, meditad profundamente todo el tiempo que sea necesario, para que de esa meditación toméis la enseñanza que esa prueba encierra, así como el conocimiento que en ella se oculta. Ese conocimiento será experiencia, será fe, será mirar de frente la verdad, será la explicación de muchas pruebas y lecciones no comprendidas por vosotros.

Veo que venís a confiarme una pena, para que os libre de ella, y en verdad voy a concedéroslo, mas esto será cuando comprendáis que el mal no hay que curarlo superficialmente, sino en su origen; que además de orar y de pedir es menester la enmienda, la reflexión, la regeneración y la armonía de vuestro ser.

Orad para que recibáis mi luz y por medio de ella lleguéis a descubrir las causas o el origen de vuestras pruebas y vicisitudes. Pedid para que en vuestra humildad os sintáis fortalecidos, pero antes poned toda vuestra voluntad en evitar todo cuanto os pudiese perjudicar, en el espíritu como a vuestro cuerpo.

Venid a Mí y sanad de vuestros males, haced que vuestra fe y regeneración, obre el milagro de devolveros la salud y de alcanzar vuestra salvación. El milagro no está en Mí, sino en vosotros, mas no olvidéis que ya no es mi túnica la que habréis de tocar para recibir el prodigio, sino que debéis llegar ante mi Espíritu por medio de vuestra regeneración, fe y elevación espiritual.

Esta elevación la alcanzaréis cuando la materia y el espíritu vivan en armonía y caminen unidos por el sendero de la evolución espiritual.

Buscad siempre que exista armonía entre lo espiritual y lo material, o sea que aprendáis a dar a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que a él corresponde.

Muchos seres se preguntan: ¿Es menester desconocer a la carne y al mundo, para lograr que nuestro espíritu se liberte? A lo cual Yo les respondo: el mérito no consiste en desconocer a la materia, sino en encontrar la armonía entre el espíritu y el cuerpo que le sirve de envoltura, más ¿Cómo alcanzar esa armonía si antes el espíritu no se deja conducir por la conciencia?

De la falta de armonía en el hombre, es de donde han surgido esas grandes tempestades, de las cuales, la mayoría de las veces ha salido derrotado el espíritu. Mas cuando la materia, doblegada al fin por la persuasión y la confianza de que el espíritu se encamine hacia su gran final, tome mansamente la misión que le corresponde y ya no prive a su espíritu de lo que a él le pertenece, habrá logrado la armonía y la paz entre el espíritu, la mente y el cuerpo.

Esa paz y esa alegría, se deben al triunfo del espíritu sobre la materia, triunfo logrado a costa de una inmensa lucha, de una cruenta batalla interior; ahí, en esa renunciación de lo nocivo, veréis morir algo que habita en vuestro interior, sin que sea él vuestra vida; si no tan sólo una insana pasión.

La naturaleza material, parece ser la más opuesta a la naturaleza espiritual; sin embargo, cuando en vosotros lleguen a armonizar ambas, llegaréis a ver que vuestra naturaleza material es como un espejo limpio que refleja en toda su belleza lo espiritual y aun lo divino.

Cuando en el ser humano haya perfecta armonía entre las tres naturalezas de que está formado, habrá semejanza con la armonía que existe en Dios, porque en él existirá una sola voluntad, la de alcanzar la cumbre de su perfección espiritual.

Yo soy la luz de éste y de todos los mundos, quiero que os vistáis con esa luz. Mi palabra es bálsamo de curación; sanaos con ella escuchándola, y sobre todo, poniéndola en práctica. ¿Por que si lleváis a Dios en vosotros, estáis enfermos, sufrís y lloráis? Examinaos a vosotros mismos y corregid cuanto haya que corregir, limpiad todo cuanto haya que limpiar. Yo os dije: "Limpiad el vaso por dentro y por fuera", o sea que vuestro ser interior armonice en voluntad e inspiración con vuestra parte material o humana.

Doblegad la materia con amor, usad la energía si es necesario, pero cuidad de que no os ciegue el fanatismo, para que no obréis con crueldad en ella. Haced de vuestro ser una sola voluntad.

Yo modelo vuestra vida interior, aquella que escondéis a los hombres, pero que ante Mí no la podéis ocultar. Vosotros modelad vuestro exterior de tal manera, que su faz sea un reflejo fiel de vuestro espíritu; entonces existirán en vuestros actos sinceridad y verdad.

¡Cuántos han encontrado su salud en este camino, porque a tiempo supieron descubrir el origen de sus males y pusieron toda su fe y su voluntad en luchar hasta vencer! Cuántos también se han alejado tristes, confusos o decepcionados, sin haber conseguido lo que deseaban porque nunca se interesaron por descubrir la causa de sus sufrimientos y tuvieron que alejarse sin haber alcanzado el bien que buscaban. Esos son los que viven sin luz espiritual, los que ignoran la causa de sus sufrimientos y el valor que tiene la salud o la paz.

Por eso os digo: vivid una sana espiritualidad ya que esta no consiste en apartarse de lo que pertenece a la vida material, sino en armonizar con toda la creación, y con vosotros mismos.