El verdadero arrepentimiento

Yo consuelo al que se arrepiente sinceramente, perdono sus faltas y le ayudo a restituir el mal causado. Sabed que el que no se arrepiente no llega a Mí, porque sólo del verdadero arrepentimiento puede surgir la regeneración, la enmienda y la purificación. ¿Mas cómo podéis arrepentiros verdaderamente, si no conocési la magnitud de vuestras faltas? He tenido que venir a los hombres, para hacerles comprender lo que significa ante la Divina Justicia, vivir en la degeneración moral, ser presa de los vicios, en sus diversas formas, arrebatar la vida a un semejante, destruir la fe, engañar a un espíritu, traicionar un corazón, profanar la inocencia, causar una deshonra, despojar a un hermano de lo que es suyo, mentir, humillar y tantas imperfecciones que pasan inadvertidas a vosotros, porque os habéis familiarizado con todo ello.

Debéis de comprender la magnitud de vuestras faltas, y la trascendencia de vuestros errores que antes os parecía que carecían de importancia.

Si entre la falta cometida y sus naturales consecuencias, se interpone un arrepentimiento sincero, el dolor no os llegará, porque entonces ya seréis fuertes para soportar con resignación la prueba.

Quiero escuchar de vosotros una frase de arrepentimiento, vuestra sincera confesión, para consolaros y aconsejaros como Padre y ser vuestro mejor amigo.

Pero apartad de vuestro corazón la creencia de que podéis dejar para el último momento vuestro arrepentimiento, confiando en la misericordia de Dios y pensad que lo único que vuestro espíritu recogerá en aquel momento de justicia, será lo que a lo largo de su existencia en la Tierra haya sembrado.

No olvidéis que si he venido a deciros que ninguno de vosotros se perderá, también os he dicho que toda deuda deberá quedar saldada, y toda falta borrada del Libro de la Vida. A vosotros toca elegir el camino para llegar a Mí.

Ciertamente, Dios es amor y no existe falta por grave que sea que no perdone, pero debéis saber precisamente que de ese amor divino procede una justicia que es inexorable. No olvidéis que el amor del Padre os perdona, pero que la mancha a pesar del perdón, queda impresa en vuestro espíritu y que vosotros tendréis que lavarla con méritos, correspondiendo así al amor que os perdonó,

Es el hombre el que dicta con sus obras, su sentencia, terribles sentencias algunas veces, y es vuestro Señor el que os da su ayuda, para que encontréis la forma en que podáis soportar vuestra expiación.

En verdad os digo, que si queréis evitaros una restitución demasiado dolorosa, arrpentíos en tiempo oportuno y con una regeneración sincera, tened una vida limpia y sana, libre de todo materialismo y vicios.

Elevad una oración inspirada en el amor a Dios, en vuestro propio dolor o en el arrepentimiento por las faltas cometidas, también en acción de gracias por los bienes recibidos, eso acercará vuestro espíritu a Dios, vuestro Padre Creador.

No temáis llegar al valle espiritual pensando en todo lo que habéis pecado, si dejáis que el dolor os lave, que el arrepentimiento brote del corazón; si lucháis por reparar vuestras faltas llegaréis dignos y limpios ante mi presencia y nadie, ni vuestra conciencia, se atreverá a mencionar vuestras pasadas imperfecciones.

Una hermosa oportunidad de restituir y saldar vuestras deudas os ha ofrecido mi justicia; no desaprovechéis ni uno solo de los días de vida que os he confiado.

Sé que fuerte es el mundo y sus tentaciones, por eso vuestros propósitos deben ser más fuertes aún, para que en medio de la lucha y de las pruebas vuestra voluntad no debilite.

Yo vengo a servirme del pecador, pero no del obstinado, sino del pecador arrepentido y cuando os habéis arrepentido ¿qué habéis recibido? Paz, tranquilidad espiritual, sosiego en vuestro espíritu, gracias y virtudes de vuestro Dios.