Introducción

He aquí mi palabra, tal como os lo anuncié hace mucho tiempo. He aquí mi presencia en cumplimiento de mi promesa ¿Quién sino Yo, podía ser El Espíritu de Verdad y de Consolación?

Hace cerca de dos mil años que os visité y si os lo recuerdo, es porque ahora que he vuelto, encuentro que muchos han olvidado mi promesa.

Os prometí volver y no podía dejar de asistir a esta cita espiritual con vosotros.

Si os dije que volvería, es que tenía algo más que deciros y que en aquel tiempo aún no os lo podía revelar porque no lo hubiéseis comprendido.

Sabed que es por vosotros por quienes he venido, porque os he visto hambrientos y sedientos de verdad de justicia de libertad y de amor.

¿No os dais cuenta de todo lo que pasa a vuestro alrededor? ¿No sabéis que lo que en el mundo ha acontecido en los últimos tiempos y lo que pasa en el presente, son anuncio de mi llegada y de mi presencia entre los hombres?

Por eso he venido a comunicarme con vosotros, a través del entendimiento humano, y muchos se han sorprendido, atreviéndose a juzgarlo sin antes meditar en mis revelaciones pasadas

No es la primera vez que cómo Padre hago uso de la mente humana, para daros mis mensajes.

He aquí la continuación de mi Obra, mi presencia en el Tercer Tiempo como Espíritu de Consolación, rodeado de mis grandes ejércitos de ángeles como está escrito.

Yo fui quien señaló en aquel tiempo el lugar y la hora para mi advenimiento en cuanto hombre; también Yo he marcado el lugar y el tiempo en que vendría entre los hombres en el Tercer Tiempo.

Todo ha sido preparado con perfecta justicia y sabiduría. Una nueva tierra había de, ser testigo de mi tercera revelación; el occidente habría de iluminarse con el resplandor de mi presencia.

He aquí una breve lección, la cual quiero que quede anotada en ese libro que será herencia para las generaciones venideras.

Mi nueva manifestación ha sorprendido sin paz al mundo; hoy las naciones se destruyen sin querer entender que todos sois hermanos.